viernes, 30 de mayo de 2025

JUICIO A MARÍA ANTONIETA

       María Antonieta siguió la suerte de su marido, el rey Luis XVI, cuando los revolucionarios franceses decidieron terminar con la monarquía y, por lo tanto, con sus vidas. Un simulacro de juicio con sentencia anticipada fue el escenario en el que la reina intentó defenderse por última vez. Ante el tribunal, comparecieron los enemigos más acérrimos de María Antonieta, acusándola de los más terribles crímenes y aberraciones. Son estos testimonios los que se usaron durante mucho tiempo para intentar reconstruir la vida de esta aristócrata austriaca.

        Pasados más de 200 años, creemos justo otorgarle una segunda oportunidad a esta mujer de 38 años, imaginando un segundo juicio en el que también comparecieran los seres más cercanos a su vida privada. He aquí una ficción que puede acercarnos aún más a la nobleza del Antiguo Régimen.


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(Vocero)

¡Orden en la sala!, ¡orden en la sala! 
Este Tribunal Revolucionario se reúne hoy, siendo las 8 de la mañana del día 14 de agosto  de  1793, para iniciar el proceso contra la sra. Maria Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como “la austríaca” o simplemente, María Antonieta.
Las causas por las cuales el sillón de los acusados esta siendo ocupado hoy por la anteriormente nombrada Reina de Francia, serán leídas por el acusador publico M. Fouquier-Tinville.
M. Fouquier-Tinville, por favor, puede leer los cargos…


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Mr. Fouquier-Tinville









Acusador público en el proceso a María Antonieta.
47 años al momento del juicio.
Abogado revolucionario de la facción más violenta.
Casado con su prima. Cinco hijos.
Antes de la Revolución, llega a comisario de distrito.





“-Comparece ante este solemne Tribunal Mme. María Antonieta de Austria-Lorena, de treinta y ocho años de edad, viuda del Rey de Francia. El pueblo de la nación, aquí representado, apunta el dedo  acusador contra esta mujer impía por el delito de alta traición a la patria."

"La reina, desobedeciendo los mandatos de su cargo, ha mantenido relaciones políticas con el Rey de Bohemia y Hungría y, habiendo dado la espalda al pueblo durante todo su reinado, se ha mofado del hambre y el sufrimiento de sus súbditos, materializando su actitud en una imperdonable dilapidación de los bienes del país. El sudor del trabajo del pueblo se ha escurrido en sus más bajos placeres, en sus intrigas de alcoba con malvados ministros, y ha entregado al Emperador austro-húngaro, que casualmente es su hermano, las riquezas nacionales para que fueran utilizadas contra los propios hombres que las crearon."

"La maldad y la perfidia fueron llevadas por esta mujer hasta lugares que la buena conciencia de los hombres de Francia nunca le hubiera permitido siquiera sospechar. Ha conspirado contra el país transmitiendo al enemigo los planes de guerra, ha negociado con agentes extranjeros, ha impulsado al rey, su marido, a pronunciar el veto, desencadenando la guerra civil y provocando la matanza de los patriotas."

"Jamás cesó ella, ni un solo momento, de querer destruir la Libertad; quería reinar a cualquier precio que fuera, y volver a subir al trono sobre el cadáver de los patriotas."
"Al igual que las Mesalinas, Bomhildas, Fredegundas y Catalinas de Médicis, a quienes se calificó en otros tiempos de Reinas de Francia y cuyos nombres, para siempre odiosos, no se borrarán jamás de los fastos de la historia, María Antonieta, viuda de Luis Capeto, ha sido, desde su establecimiento en "Francia, azote y sanguijuela de los franceses."

Me apena entristecer la conciencia moral de los presentes, pero la verdad sea dicha. La lujuria habita el cuerpo de los demonios en esta tierra. Y en la famosa orgia de los Guardias del Corps, ella fue el mismísimo demonio. Es perversa y está familiarizada con todos los tipos de crímenes."

"Ha llevado la perfidia y la disimulación hasta el punto de haber hecho imprimir y distribuir obras en las cuales se la describía bajo poco favorables colores, para engañar a las potencias extranjeras persuadiéndolas de que era maltratada por los franceses."

"Por razón de todas estas inculpaciones, María Antonieta pasa, de la situación de simple vigilada, a la de acusada.”

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(Vocero)

Agradeciendo al señor acusador, pasaremos a tomar declaración a los distintos testigos del caso para iniciar el proceso que lleve a Justicia. Se cita, en primera instancia, al famoso compositor alemán Christoph Willibald Ritter von Gluck.

Herr Gluck fue, durante la infancia de la acusada, su maestro de clave; y puede darnos algunos detalles de su vida cuando pequeña. Herr Gluck, si está en su voluntad jurar, sin odio y sin temor, decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, escuchamos lo que tenga para decir.

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Christoph Willibald Ritter von Gluck



Compositor alemán.

Hubiera contado con 79 años en el momento del juicio, pero murió 6 años antes.

Fue profesor de clave de María Antonieta en la corte imperial austro-húngara durante su infancia.






"-Como todos ustedes saben, yo fui contratado por la Corte de los Habsburgos para trabajar allí como compositor de cámara. Fue  la propia María Teresa I, Archiduquesa de Austria, Reina de Hungría, Reina de Bohemia y madre de la acusada quien se acercó a mi estudio para solicitar mis servicios. La idea era que yo pudiera iniciar en las artes musicales a María Antonieta, que en ese entonces contaba con tan sólo 13 años y ya había sido prometida al Delfín de Francia. Su madre, ocupada con las tareas de Estado, no había puesto demasiada atención a la educación de sus vástagos. ¡Debe ser mas sencillo llevar adelante un Imperio, que educar a 15 hijos!"
"Cuando yo me hice cargo de ella, sus habilidades para escribir correctamente en alemán y en francés estaban sin desarrollar. Y no poseía siquiera los más elementales conocimientos de historia y cultura general. Me divertía verla escapar de sus ayas y abates, siempre tan simpática y alegre. ¡Huía de la instrucción como de la peste! Pero a mis clases llegaba siempre a tiempo y siempre también realizaba sus ejercicios. Creo que fue el único espacio al que se dedicó con cierta devoción. Igualmente, no diré nada de los resultados.

La preocupación de su madre no era un capricho. Francia siempre fue la enemiga natural de nuestro Imperio y haber acordado la boda de María Antonieta con la casa de los Borbones podía ser el inicio de una paz verdadera con nuestros vecinos."

"El Abad de Vermont, enviado desde Francia, casi pierde el cabello al darle instrucción a la pequeña princesa: aunque era inteligente, sus capacidades no se habían estimulado. Por eso siempre se lo veía insultar en francés a toda voz: no había modo de que la niña se concentrara. Se aburría con mucha facilidad y Vermont tenía que romperse la cabeza pensando nuevas maneras para que aprendiera jugando. ¡Pobre Vermont!"

 "Pero era imposible enojarse con ella. ¡Era tan bonita!, casi decorativa, diría. Y tenía muy buen carácter."

"Seguí instruyéndola hasta que tuvo 15 años, cuando se dispuso la fecha para su boda y partió hacia Paris. Por muchos años no supe de ella. Todo lo que me llegó fueron las noticias de la prensa sobre su reinado. Esas notas hablaban de una María Antonieta que no se parecía en nada a la que yo conocí." 

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(Vocero)


Merci beaucoup, Herr Gluck. El Tribunal va a coincidir conmigo que dentro de la acusación de M. Fouquier-Tinville aparece un delito de gravedad que tiene que ver con la ascendencia de la reina sobre el último rey de Francia, Luis XVI, a quien María Antonieta dominaba en sus decisiones. Es por ello que consideramos necesario escuchar que tiene para decir la que antes fuera la Duquesa de Villars, azafata de María Antonieta en su juventud.

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Duquesa de Villars

Famoso cuadro del siglo XVI que
 retrata a una de las Duquesas de Villars,
familiar de la azafata de María Antonieta
           
Una de las favoritas de Luis XV, padre de Luis XVI y suegro de María Antonieta.
No hay demasiados datos sobre su vida. Se hizo inmortal por una controvertida pintura donde aparece presionando el pezón derecho de su hermana.
Junto con otras damas de honor, estuvo alrededor de la joven María Antonieta colaborando con ella durante la boda. De seguir viva para 1793 (año del juicio) ya sería una anciana.


"Nunca voy a olvidar la llegada de María Antonieta a París. De una carroza de ensueño, enteramente dorada, salió por la portezuela una delicada manita blanca. Yo estaba al lado del Rey, cuando ella bajó y se acercó a él arrodillándose. ¡Se veía tan feliz! Era pequeñita, pálida, ágil y muy elegante. Me cayó muy bien desde ese primer momento. No podía entender todas las cosas que se decían de ella. Muchos la creían frívola y caprichosa, pero para mí era educada y risueña."

"No me equivoco si digo que todos los que estuvimos en la recepción quedamos atónitos ante su pelo dorado y sus ojos profundamente azules. Todos gritaban, ¡Que viva la Delfina! Y cómo no festejar… que estuviera en Francia era todo un símbolo de una paz que se anunciaba eterna. ¡Nadie hubiera creído en ese momento que nuestro reino tuviera que pasar por el baño de sangre que vino después! En aquel tiempo todavía había respeto por el orden que Dios dispuso para las cosas…"

"No sé qué quieren que les cuente. Le fue presentado el Príncipe y, por lo que yo creo, se aceptaron inmediatamente. Y, créanme, la boda fue la más espectacular de la que haya tenido memoria esta Tierra. Se celebró en el  Palacio de Versalles, por supuesto. No hubo quien no festejara en toda Francia durante la semana que duraron los festejos."  

"¡Qué hermosa era su falda de brocado blanco! Su frescura y su belleza no podían compararse con la cara de terrible preocupación del Delfín. Yo no sé si ella lo influenció más tarde en sus decisiones, pero a juzgar por su reacción de ese día, juraría que nada que ella pudiera decirle lo habría hecho cambiar la más mínima opinión."

"Se preparó un banquete del que hubiera podido comer la Nación entera durante más de una semana. ¡Qué manjares! Pero María Antonieta no comió demasiado."

"Me apena un poco contar esto, pero he jurado decir la verdad. El novio se arrojaba sobre la comida y comía con tanta avidez que su padre, el Rey, le gastó una broma. Le dijo que no cargara tanto el estómago pues lo esperaba la noche de bodas. Todos reímos por la picardía; pero el Delfín contestó que no había que preocuparse, porque cuando cenaba bien, dormía como un niño."

"Nadie se atrevió a reír y se hizo un enorme silencio que fue dictado por la cara de enojo del Rey."

"Todos fuimos a la habitación de los novios para presenciar el protocolo de Boda. Los Príncipes se acostaron en el lecho después de recibir las bendiciones de todos los presentes. Ella estaba tan hermosa que, aún hoy, pasados tantos años, no puedo comprender cómo su esposo la rechazó durante tanto tiempo. La misma María Antonieta me confesó que sólo después de tres años de matrimonio llegó la consumación. Tres años en los que ella me juró no haber tenido acceso carnal con nadie. Y créanme que no me mentía. Cualquier mujer se hubiera desecho de humillación con ese rechazo. Pero ella era especial."

"Los otros días de celebración se la vio muy feliz con el espectáculo de los fuegos artificiales."


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(Vocero)

Mientras la testigo declaraba, entró en el recinto una nueva informadora. Así es que, con el permiso de los presentes, quisiera darle la palabra a Mme. Adelaida. Ella compartió la Corte con la acusada, al igual que la Duquesa de Villars. La pertinencia de su testimonio, según me ha adelantado recién al oído, y el endeble estado de su físico, me hacen interponer su declaración ahora, saliéndonos de lo previsto. Si no hay oposición de los señores del jurado, nos gustaría escucharla, Mme. Adelaida…

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Mme. Adelaida








Hija de Luis XV, hermana de Luis XVI.
61 años al momento del juicio.
Encargada (a su pesar) de acompañar a María Antonieta.
Soberbia, engreída.







"Me veo obligada a intervenir, porque lo que se esta diciendo es completamente falso. Yo nací en Versalles y nadie va a decirme a mí como eran las cosas allí dentro. María Antonieta era una arpía. No me avergüenzo en confesar que fui yo quien la bautizó como “la austríaca”. Porque no era otra cosa que una austríaca, una trepadora que no podía sacarse su sangre imperial por mucho que quisiera. Podrán decir que su boda vino a traer la paz, pero no hubo nada que trajera más desgracias al país galo que su oscura presencia. Francia es desde hace mucho tiempo un caos, y mucho de eso se lo debemos a “la reina”, ¡quiera Dios que nadie la recuerde así!"


"Por mis venas corre sangre azul, pero no puedo dejar de coincidir en un todo con la gente de la Revolución. En esa silla de acusados esta la causa de las penurias de nuestra Nación; la fuente de los ríos de sangre."

"Si hubiera podido gritar a viva voz en su momento todo lo que siempre pensé de ella, lo hubiera hecho. Pero era la protegida y la Reina. Alguien como ella no tenía que haber tenido su poder de decisión. Muy otro hubiera sido el destino de Francia si yo hubiese ocupado su lugar. ¡Las princesas de la Casa de Austria no traen buena suerte a Francia!"

"¡Coqueta! Vino a prostituir el reino."

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FIN DE LA PRIMERA PARTE

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(Vocero)


Reanudamos la sesión. Se acusa a María Antonieta, destituida Reina de Francia por cargos varios de transgresión de la moral y de las buenas costumbres, así como de traición a la Patria.


Pasamos ahora a los declarantes que la conocieron a partir de su coronación.


Como todos sabemos, a su llegada al trono, a los 19 años, María Antonieta comenzó a demostrar lo que realmente era. Como vocera de este Tribunal y ferviente adherente a la Revolución, voy a decir lo que nadie que haya vivido en ese régimen de injusticia puede desconocer. Al alejarse de Versalles “la Reina” se fue a vivir a ese palacio que terminó siendo el pozo ciego en el que se perdió el oro del pueblo: el llamado “Pequeño Trianón”, esa pueril imitación de la naturaleza donde descansaron todas las favoritas reales de sus fatigas sexuales y en el que nuestra acusada no fue la excepción.

Allí Luis XVI dio lugar a todos los caprichos de esta Reina-niña. Es cierto que la gente la adoraba y la aclamaba, pero esto era porque no conocían la verdad. Esta buena señora era dada al juego, apostaba a la cavagnole todas las noches y los dineros que le daba el rey no alcanzaban para cubrir sus pérdidas. Y no creo que ni siquiera Ud., M. Mercy, pueda negar esta acusación tan fundada.

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 M. Mercy









(1727 – 1794).
Diplomático belga.
Embajador de Austria en París.
Espía al cuidado de María Antonieta










"-En honor a la verdad debo decir que es cierto lo que Ud. dice. Al estar al cuidado de la Reina durante tantos años, llevando informes de su comportamiento a su madre María Teresa, en innumerables ocasiones tuve que tratar de disuadir a María Antonieta de ser tan suelta respecto al manejo del dinero. Pero tampoco es menos cierto que mucho de lo que de ella se dice es completamente injusto."

"A pesar de que haber estado contratado para hacer ese trabajo de informador de la Archiduquesa de Austria, puedo decir que mi relación con la acusada fue muy profunda, casi paternal. Y así como conocí sus defectos, también supe de sus virtudes. Si bien su madre se enteró por mí que María Antonieta se negaba a usar corsés muy apretados, que se descuidaba de fregarse los dientes con la periodicidad requerida por su investidura, que sus uñas estaban algo abandonadas, que comía demasiados dulces o que jugaba a las muñecas con las hijas de sus criadas, también fui yo quien le hizo saber de la maldad y el odio creciente de las madamas que hablaban pestes a su espalda, dándole a propósito malos consejos por mera envidia. Y también de ese sucio panfleto dirigido contra ella en el que se decían cosas terribles que ella habría llevado a cabo con el duque de Aiguillon y con un tal Beaumarchais. Me permito leer mi informe de aquellos días:

Hasta hoy en lo que concierne a las costumbres, no ha habido nunca, en la conducta de la Reina, nada que no haya llevado el sello del alma más virtuosa.”

"Los celos y las ambiciones de los hombres y mujeres de la corte colaboraron no poco en dar a la Reina una inmerecida fama."

"¡Claro que ella quiso ser la mujer más hermosa del reino y la mejor adornada!; pero, ¿acaso hay mujer que de poderlo hacer no lo hubiera hecho? Sus extraños peinados o la moda que impuso de llevar largas plumas en los sombreros o de ampliar el ancho de las faldas con la ayuda de la modista Rosa Bertin, hablan de su feminidad y de su gusto exquisito."

"¿Es que una persona puede ser creída vil por eso? Ella era una Reina joven y nada puede detener a la juventud. Pero claro, esos viejos integrantes de la Corte, a la que ella llamaba “los siglos” no podían soportar tanta energía. Y confundieron sus ansias de diversión con estupidez. Por eso la odiaron…"

"¿Recuerdan esa copla que se escuchaba cantar en toda Francia? (intenta cantar):

“Reinecita de veinte años, que maltratas a la gente de aquí. Volverás a Baviera…”

"Los que tiraban balas contra la Reina, los que esparcieron los horrores sobre ella, fueron los de esa camarilla jesuítica del Canciller y de las viejas tías, haciendo circular rumores para perder a su Reina y ser los únicos amos de la Corte. ¡El poder de la envidia es enorme!"


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(Vocero)

Muchas gracias, señor Mercy. Creo, sin embargo, que Mme. Moreau tiene algo para decir sobre sus palabras. Mme. Moreau…

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Mme. Moreau






Personaje totalmente de ficción. 40 años. De formación revolucionaria.






"-Creo que lo dicho por este Mercy pisotea la sangre de los hombres que murieron por la Revolución."

"Yo fui una de los tantos a quienes el velo comenzó a corrérsenos. Más influyente que esa desdentada gente de ayer, que ya no puede morder, sino sólo salpicar la baba, fue la nueva generación, mi generación, que nunca había logrado todavía el poder y que no quería permanecer más tiempo en la oscuridad."

"Versalles, con su conducta exclusivista e indolente, se había apartado tanto de la verdadera Francia, que ya no advertía ni siquiera el borboteo de las nuevas ideas. Los jóvenes empezábamos a abrir los ojos."

"Sabíamos por primera vez de nuestros derechos por la lectura de las obras de Jean-Jacques Rousseau. Habíamos visto en la vecina Inglaterra una democrática forma de gobierno; el cerebro nos desbordaba con el fuego de esas personas que regresaban de la guerra de la independencia norteamericana,  trayendo el mensaje de que existe un país extranjero en el cual la diferencia de casta y clases sociales ha sido suprimida por la idea de la Igualdad y de la Libertad."

"En Francia sólo veíamos estancamiento y decadencia, nacidos de la total incapcidad de la Corte."

"Fuimos testigos, con muchísima amargura, de cómo se descomponía el poder político de Francia, de cómo crecían las deudas, de cómo decaían el ejército y la armada; se perdían las colonias… mientras que, a nuestro alrededor, los otros Estados se desarrollaban activamente; nos creció en el pecho el deseo de poner fin a esta desorganización indolente. Fue el Pueblo y no la Corte quien dio esa triste imagen de la Reina. Pero no por un espíritu conspirativo, sino porque levantó un enorme espejo para que se reflejaran sus miserias."

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(Vocero)

Pasemos ahora a la lectura de alguno de los libelos que es común encontrar contra María Antonieta. Este en particular fue confiscado entre las pertenencias de la propia Reina y, según fuentes confidenciales, ella lo habría encontrado debajo de su plato durante una cena en julio de 1785, habiendo intentado ocultarlo para que nadie más lo viera.
En cualquier caso, es bueno que la Soberana Consorte se entere de que este tipo de escritos son hallables en todas partes y circulan más que la mugre.


LIBELO:

“Que a nadie sorprenda que Mme. Lamballe y Mme. Polignac estén siempre cerca de la austríaca: todos se arriman a quienes les dan placer. En sus miradas pícaras y en las sonrisas que comparten sin que nada haya por lo que reír, se advierte que sus servicios no acaban en lo puramente vinculado a las necesidades sociales.
"Erotómana insaciable y perversa, su lascivia impide que el rey gobierne: ¿Quién podría ponerse la corona con esos enormes cuernos? Se cae de maduro que el Delfín, o bien es semilla bastarda, o bien es un milagro de la naturaleza: no surgen los líquidos de la vida de los dedos de las cortesanas.”


Y dicho esto juzgo fundamental que pase al estrado a dar su declaración el Delfín Luis Carlos, de 11 años, hijo de la Reina.

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Luis Carlos



Tercer hijo de María Antonieta  (después Luis XVII) 11 años al momento del juicioobligado a comparecer contra su madre.










"Mi madre y mi tía me incentivaron a masturbarme. También me vi obligado a participar de muchos juegos sexuales junto con ellas y otros miembros de la corte."

"Yo soy un efecto de la degradación moral de una monarquía que no respeta el espíritu popular."

"Sufrí vejaciones por las que nunca hubiera pasado un hijo de los ideales de la Revolución."

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(Vocero)

Me cuesta ver a la Reina a lo ojos después de semejante declaración. Que su propio hijo haya dicho lo que nadie aquí puede negar que dijo, pone aún en más aprietos a la acusada. Este Tribunal Revolucionario tendrá que ver esta situación en todos sus pormenores por mucho asco de que se llenen sus corazones.

Tomará ahora la palabra Genoveva Poitrine:

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Genoveva Poitrine



No hay imágenes de ella (el cuadro es ilustrativo)


Fue la nodriza de Luis José, primer hijo de María Antonieta, muerto tempranamente por una tuberculosis que le habría contagiado la misma Genoveva al darle el pecho.


Era una robusta campesina, que le cantaba a Luis José una canción popular que se le pego a la reina y que se popularizó mundialmente gracias a ello:  Marlbrough s'en va-t-en guerre, españolizada como Mambrú.




"Estoy profundamente indignada y enfurecida. Nadie aquí me conoce, pero yo trabajé en Palacio a las órdenes de María Antonieta, y aunque todo en mí es humilde, no puedo menos que defenderla como mujer. ¡Lo que acabamos de escuchar es indignante! Es muy fácil hacerle decir a un niño lo que se quiera. Y más sometiéndolo quién sabe a qué clase de presión poniendo en peligro nada menos que a su madre. No tendría que hacer falta mi declaración: nadie que no esté mal parido puede desconocer que la unión entre un hijo y una madre no la permite ninguna ley natural."

"A mí me toco cuidar de Luis José, el primer Delfín de los Reyes. Yo fui quien lo acunó y arrulló, cantándole la vieja canción de Mambrú que tanto gustaba a la reina. Y aunque tengo un profundo dolor causado por las viejas ratas de la Corte, que me acusaron injustamente de haberle contagiado al niño a través del pecho la tuberculosis que acabó tempranamente con su vida, siento que ese dolor no debe opacar mi sentido de justicia."

"María Antonieta de Austria fue una gran madre y no he visto a otra mujer llorar como ella por la desaparición de sus vástagos. Todo lo que se ha dicho aquí en contra de ella ha surgido sólo porque las palabras son gratuitas. Igual que lo que sucedió con el comentado caso del collar."

"¿Cuántos tuvieron que cerrar la boca después de acusarla tan duramente de estafa cuando se supo la verdad del asunto? Yo viví ese proceso desde adentro y sé de la enorme humillación que la Reina tuvo que soportar."

"En 1785 la Reina fue acusada de haber cometido una estafa contra los joyeros de la corte, Charles Boehmer y Marc Bassenge. Estos artesanos se encontraban en un gran aprieto económico al haberse quedado con un costosísimo collar después de que se muriera Luis XV, quien se lo encargara para su amante. Ante una situación tan complicada, los joyeros intentaron ofrecérselo a la Reina que hoy estamos acusando."

"Recuerdo que ella soñaba con esa joya y me la debe haber descripto más de mil veces. ¡Le encantaba!, pero era tan caro que ni ella podía pagarlo; y tuvo que quedarse con las ganas."

"Por esas cosas de la vida, el collar llegó a manos de la condesa Jeanne Valois de la Motte y todos sabemos lo que pasó. Esta mujerzuela le hizo creer al pobre cardenal de Rohan que la conocía a la Reina y que ella le había mandado a decir que si él ponía el dinero para su compra, ella lo recompensaría nombrándolo Primer Ministro."

"Por supuesto que esta señora era una estafadora y no sólo nunca había recibido encargo alguno de la Reina, sino que jamás la había conocido."
"El cardenal había sido engañado y tuvo que empeñarse para cumplir con el pago del collar, mientras que esa puta de la Motte se quedó con la joya y se volvió millonaria"

"¡Pero claro!, todos, desde los hombres y las mujeres más bajos, hasta el más emperifollado de los soberbios nobles, todos creyeron que detrás de semejante robo estaba la pobre Reina. Que todo lo había hecho para desprestigiar a Rohan. Y más que nunca aparecieron por todos lados esos folletos insultantes que antes leyó la vocera".

"Todo el pueblo la acusó de gastar dinerales en lujos superfluos mientras ellos se morían de hambre. ¿O no recuerdan cuando le decían “Madame Deficit”?  ¿¡Y dónde tuvieron que meterse sus palabras!? Espero que en el mismo lugar en el que se tengan que meter todas las cosas horribles que ahora están diciendo de ella."

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(Vocero)

Yo creo que estamos todos cansados y que este proceso se está demorando demasiado. Si fuera mi voluntad la que decidiera, para mí acabarían aquí los testimonios. Pero para que la posteridad no juzgue que se ha actuado sin las exigencias del caso, daremos paso al último expositor previsto: el excelentísimo señor Herman, Presidente del Tribunal.
M. Herman, se le cede la palabra.

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M. Herman



Se trata de un protegido de Robespierre.
Fue el Presidente del Tribunal que juzgara a María Antonieta.
No hay imágenes de él (salvo en el detalle de grabados sobre el juicio).
Tenia 34 años en el juicio y formaba parte de la facción mas radicalizada de la Revolución.

 

"No pueden conmoverme las palabras de los defensores de esta mujer que se ha hecho llamar durante tanto tiempo la Reina. Si el más inepto de los poetas escribe un millón de líneas, de seguro podrán rescatarse de entre ellas algunas maravillosas. Pero eso no lo convierte en un gran artista. Y eso es lo que han hecho quienes aquí defendieron a María Antonieta: seleccionar un par de líneas rescatables de su vida."

"Esta pérfida mujer es el símbolo de un sistema caído, que alcanzó su altura parado sobre las cabezas sangrantes del Pueblo durante siglos."
"Francia vivió siempre ciega a los más altos ideales, y la nobleza aprovechó esta ceguera para guiarnos al abismo."

"Pero desde hace un tiempo la Razón nos ha permitido correr los velos, encender las luces y ver la Verdad. Y es por esta Verdad que el Pueblo se levantó en armas.  Hemos dado nuestras vidas para poder vivir y regamos el suelo de sangre para que florezcan la Libertad, la Igualdad y la Prosperidad en este suelo seco durante tanto tiempo."

"Hay fines mucho más altos que el cielo y para conseguirlos no pueden mirarse las cosas a la altura de la Tierra. Pues aunque pudiera darse fe de que esta mujer venida de otro reino ha sido la más proba entre las probas, no podría oponerse este reparo a la necesidad de que la Historia encuentre los objetivos para los cuales fue creado el tiempo."

"Pero claro que nadie podrá convencerme de que esta mujer ha sido honesta. Apelo a esa virtud mal distribuida entre los pueblos que es la memoria, para recordar adonde nos llevaron la inconsciencia y la insensibilidad de esta mujer."

"¿Se olvidan de la jornada del 5 de octubre de 1789, cuando cinco o seis mil mujeres caminaron los veinte mil metros que separan París de Versalles bajo la lluvia para pedir por pan?"

"Se me hincha el pecho de orgullo y parece que todavía escucho los gritos de esas indignadas: “¡Le vamos a cortar el cuello!”, clamaban. “¡Vamos a hacer cintas con sus tripas!”. “¡Pan, pan!”

"Ya habíamos tomado la Bastilla y ahora íbamos por los Reyes. Y por nuestro pan que se había comido esta hiena. Ni siquiera los vidrios rotos y la balacera podían ensordecer a la multitud. Los panes en la punta de los palos simbolizaban el hambre. Las cabezas de los guardias que alzábamos de los pelos, la Justicia."

"Subimos al rey, a la reina y al Delfín a una carreta para llevarlos a París mientras las mujeres se reían diciendo: ¡traemos al panadero, a la panadera y al panaderito!..."

(…)
"Si alguien influyó en el Rey para que vetara la Declaración de los Derechos del Hombre, esa fue esta malvada. Y nadie que se oponga a la Humanidad merece vivir."

"He escuchado voces que nos juzgan de sanguinarios por haber paseado la cabeza de Mme. De Lamballe – la amiga y amante de este monstruo - por toda la ciudad el año pasado durante las revueltas de septiembre. O por haber dado malos tratos a María Antonieta en la cárcel de la Conciergerí. ¿Qué hubieran querido?, ¿que esculpiéramos una estatua de esta perra que cuando se le dijo que el pueblo no tenia pan, contestó sarcásticamente que le dieran tortas?"

"El pueblo no comete errores. El pueblo supo qué hacer y volverá a juzgar con certeza. No tengo más que decir. Que el jurado dé su veredicto."

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(Vocero)

Considero suficiente todo lo dicho. Nadie aquí va a actuar por venganza, sino por Justicia. Por eso, previo al veredicto que decida la suerte de la acusada, será menester que ella tome la palabra. María Antonieta… podés hablar.

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Maria Antonieta 








"El Pueblo esta muy engañado sobre nuestros sentimientos. En mi vida tuve que sufrir la muerte de dos de mis vástagos. Ahora Uds. me han separado de Luis Carlos. Tuve que desgarrarme al escuchar los gritos de victoria cuando cortaron la cabeza del Rey. Ya no me importa qué decidan hacer con mi cabeza; ya nada puede hacerme mal."

"Me han acusado de querer perjudicar a la Nación aliándome con mi familia. Sepan que mi familia son mis hijos; yo no puedo estar bien más que con ellos, y sin ellos en ninguna parte."

"Se que me creen una espina en el pie que hay que arrancar de cuajo. Pero no creo que ni aun la peor de las sospechas justifique las injurias a que me han sometido. Tengo en contra a los envidiosos de la Corte y al Pueblo que fue mal informado."

"Nadie aquí ha articulado ningún hecho positivo contra mí. Termino haciendo observar que yo no era más que la mujer de Luis XVI y que tenía que conformarme a sus voluntades."

(…)
"¡Dios mío! ¡Ten piedad de mí! Mis ojos no tienen ya lágrimas para llorar por mis hijos…"

"Si soy condenada, no lo seré a una muerte deshonrosa, que solo es para los criminales, sino que iré a reunirme con mi marido. Inocente como él, espero mostrar la misma firmeza que él tuvo en sus últimos momentos."

"Estoy en calma como se esta cuando la conciencia no reprocha nada. Tengo un profundo sentimiento por la posibilidad de abandonar a mis pobres niños; yo no existía más que para ellos."

"Pido perdón a todos aquellos que conozco por todas las penas que sin quererlo hubiera podido causarles. Perdono a todos mis enemigos el mal que me han hecho." 

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(Vocero)

Bien, le pido al jurado que se expida. María Antonieta: ¿culpable o inocente?. Votemos por favor...

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